A lo largo de la historia, ciertos textos antiguos han sido considerados demasiado peligrosos o reveladores para formar parte de los libros sagrados tradicionales. Uno de los más inquietantes es el Libro de Enoc, un escrito envuelto en misterio, censurado durante siglos y que algunos consideran una auténtica bomba espiritual. Sus páginas hablan de conocimientos prohibidos, seres celestiales que desobedecen a Dios y visiones proféticas que describen con precisión eventos que parecen reflejar nuestro mundo actual.

¿Por qué fue excluido de la Biblia? ¿Qué secretos esconde sobre el origen del mal y el destino final de la humanidad?

Si existe un libro antiquísimo y enigmático que profundiza en cómo será el fin del mundo y cómo se originó el mal en la Tierra, ese es el Libro de Enoc. Este texto relata cómo los ángeles se convirtieron en demonios, cómo nacieron los nefilim —es decir, los gigantes— y cómo Dios decidió enviar el Diluvio Universal para restaurar la moralidad en el mundo.

El Libro de Enoc ha aparecido en diferentes registros arqueológicos, aunque de forma fragmentada. Existen varios ejemplares repartidos por distintas partes del mundo, pero uno de los más importantes se encuentra entre los famosos Rollos del Mar Muerto, descubiertos en 1947 en las cuevas de Qumrán, en Palestina, a orillas del Mar Muerto. Estos rollos, datados entre el año 250 a.C. y el 66 d.C., suman unos 972 manuscritos escritos en hebreo, arameo y griego.

En ese contexto, la comunidad de Qumrán preservó entre sus textos el Libro de Enoc, el cual forma parte del canon bíblico únicamente en las Iglesias Ortodoxas de Etiopía y Eritrea, pero no es reconocido por el resto del judaísmo ni del cristianismo. Los expertos consideran que se trata de una compilación, ya que contiene secciones claramente más antiguas que otras. Se le atribuye a Enoc, el bisabuelo de Noé, de quien el Génesis afirma: “Enoc anduvo con Dios, y desapareció porque Dios se lo llevó”.

En el Libro de Enoc, este patriarca relata las enseñanzas que recibió durante sus viajes celestiales. Habla de los ángeles caídos —llamados Vigilantes— que descendieron a la Tierra, se unieron con mujeres humanas y engendraron a los nefilim, gigantes que desencadenaron una ola de violencia sobre el planeta. El libro establece una conexión directa entre esta violencia y el Diluvio Universal, y describe el Cielo y la Tierra desde una perspectiva mística, mencionando incluso criaturas como las sirenas.

Los especialistas estiman que al menos parte del texto fue escrito hacia el año 160 a.C., e incluso podría datar del 400 a.C.. En él, Enoc también habla de un calendario solar, de visiones proféticas sobre el fin del mundo, y de los crímenes futuros que llevará a cabo la humanidad. El patriarca actúa como intermediario entre Dios y los Vigilantes, explicándoles —por mandato divino— las consecuencias de sus transgresiones.

Una de las afirmaciones más provocadoras del libro es que muchas de las prácticas humanas —como la fabricación de armas, el culto a la apariencia física, los adornos, la moda o el uso de tinturas— fueron enseñadas por los ángeles caídos. En su segunda parte, el texto describe una Tierra devastada por grandes cambios planetarios, como resultado directo del pecado y la corrupción. Lo más impactante es que muchas de sus descripciones se asemejan inquietantemente al mundo actual.

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