La crisis que azota al Centro Histórico (CH) ha encendido las alarmas entre empresarios y comerciantes formales, quienes vemos cómo la viabilidad de los negocios pende de un hilo.

Tras meses de solicitar sin éxito una reunión con la jefa de Gobierno, Clara Brugada, la frustración ha dado paso a la desesperación. Los encuentros prometidos en campaña no se han dado y seguimos padeciendo lo que ya hemos expresado: el Centro Histórico (CH) hoy está siendo secuestrado e invadido, primero, por seudomanifestantes que siendo 10 o menos bloquean el acceso al primer cuadro y, segundo, por la competencia desleal de los ambulantes, quienes se ha adueñado de las calles.

Los comerciantes denunciamos la proliferación de estos vendedores que, sin restricciones, invaden el CH, mientras los negocios establecidos, asfixiados por cargas fiscales, luchamos por sobrevivir; por si fuera poco, la presencia masiva de productos chinos ha agudizado aún más la desigualdad comercial.

El panorama es desolador: miles de negocios formales del CH están en riesgo de cerrar definitivamente. De concretarse este escenario, cientos de miles de empleos se perderían, afectando no solo a los comerciantes, sino a familias enteras que dependemos de esta actividad.

Por ello, los empresarios pedimos la instalación inmediata de mesas de trabajo con las autoridades para diseñar soluciones concretas y sostenibles. La petición es clara: poner fin a la anarquía que está asfixiando el corazón comercial de la capital. Los empresarios hacemos un llamado urgente a las autoridades para que escuchen nuestras voces y, de forma conjunta, adoptemos medidas efectivas que protejan al comercio formal, un sector vital para la economía de México. El Centro Histórico no puede seguir agonizando.

Presidente de Procentrhico

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