Por: Mariel Bastida

El (CH) de la CDMX es un punto neurálgico donde el movimiento feminista tiene un gran impacto, generando desafíos y oportunidades para los comerciantes. Aunque algunos perciben las manifestaciones del 8 de marzo como una fuente de dificultades económicas e incertidumbre en seguridad, también han abierto conversaciones sobre equidad laboral, derechos de las mujeres y su papel en el ámbito comercial, creando nuevas oportunidades en el mercado.

La visibilidad del ha llevado a que más negocios reconozcan su importancia e integren la causa en sus estrategias. Así, algunos comercios ofrecen productos y servicios dirigidos a mujeres o alineados con el feminismo. Además, se han fortalecido redes de apoyo entre mujeres emprendedoras, promoviendo espacios seguros y fomentando modelos de negocio con perspectiva de género.

Este proceso representa un reto para los comerciantes formales, quienes deben adaptar sus estrategias para mantener competitividad en un entorno cambiante. La adaptación e innovación no solo son clave para el crecimiento económico, sino para construir una red de apoyo. Un ejemplo claro son los restaurantes en el CH que, al ver el auge del feminismo y la creciente demanda por productos que promuevan la equidad de género, han comenzado a ofrecer menús y servicios específicos para mujeres, como opciones de alimentos saludables, menús vegetarianos o veganos, y eventos temáticos sobre el empoderamiento femenino.

Estos establecimientos, lejos de verse afectados, aprovechan la oportunidad para fortalecer su conexión con este público y posicionarse como negocios comprometidos con la igualdad y la sostenibilidad. Esto demuestra que el feminismo no es una amenaza para el comercio formal, sino un fenómeno que impulsa nuevas estrategias económicas, promocionales y sociales. *Licenciada en Psicología

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