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PREGUNTA
Mi pareja insiste en que quiere grabarnos teniendo intimidad. A mí me da morbo la idea, pero igual me aterra que el video se filtre, se pierda o alguien más lo vea. ¿Cómo se negocia algo así sin quedar como la ‘aguafiestas’ ni arriesgar mi privacidad? Inés I.
RESPUESTA
Grabarte en el acto puede ser excitante porque te ves desde afuera, capturas un momento íntimo y sientes que “rompen las reglas”. Pero tu miedo no es exagerado: si hay un archivo, hay un riesgo. Y la regla de oro es simple: si no hay confianza absoluta y acuerdos claros, no se hace. Habla con tu pareja sin pena, dile qué sí te prende (la idea, el juego, la fantasía) y qué no estás dispuesta a arriesgar. Si aun así quieren intentar algo, pongan reglas: no grabar caras, usar luz tenue, borrar el video juntos al final o grabar solo en tu dispositivo y con contraseña. Si nada de eso te da paz, también es válido decir “no”. El erotismo no puede construirse sobre ansiedad.
PREGUNTA
Empecé a usar anticonceptivos hormonales hace un mes y desde entonces mi libido anda por los suelos. Antes estaba bien prendida y ahora ni ganas me dan. ¿Es normal que las pastillas me apaguen el deseo? ¿Debería cambiarlas? Karina M.
RESPUESTA
Cuando empiezas con anticonceptivos hormonales, tu cuerpo entra en un pequeño “reacomodo”: las hormonas bajan la testosterona libre (la produces) y eso puede disminuir el deseo. No quiere decir que esté “mal” tu cuerpo, solo que está ajustándose al nuevo ritmo químico. Ese bajón puede durar desde unas semanas hasta tres meses. Si el cambio te está afectando mucho, vale la pena hablar con tu ginecóloga para ajustar la dosis o probar otra marca. No todas las pastillas se sienten igual; a veces, un simple cambio en la fórmula hace que el deseo regrese como si nada. Mientras tanto, escucha a tu cuerpo, reduce la presión por “tener ganas” y busca estímulos que sí despierten tu energía, sin sentirte obligada a rendir.








