Más Información
El día de hoy te platicaré una historia que marcó a Estados Unidos en la década de los 70: el espeluznante caso de Edmund Kemper, apodado “El asesino de colegialas”, un hombre con una inteligencia superior al promedio que escondía una mente perturbada, responsable de múltiples asesinatos que estremecieron al estado de California.
El caso de Kemper salió a la luz en abril de 1973, cuando se entregó voluntariamente a la policía en Pueblo, Colorado, tras confesar que había asesinado a su propia madre y a una amiga de ella. Lo más impactante fue que, durante su confesión, también reveló que era el responsable de una serie de homicidios de jóvenes estudiantes que habían conmocionado a la ciudad de Santa Cruz en los años previos.

¿Quién es Edmund Kemper, “El asesino de colegialas”?
Edmund Emil Kemper III nació en 1948 en Burbank, California. Desde pequeño mostró señales de una personalidad violenta y antisocial. Tuvo una infancia marcada por el rechazo de su madre, quien lo humillaba constantemente y lo obligaba a dormir en el sótano. A los 15 años, Kemper ya había cometido sus primeros asesinatos: privó de la vida a sus abuelos paternos, lo que lo llevó a pasar varios años internado en un hospital psiquiátrico juvenil.
Sorprendentemente, fue liberado a los 21 años tras convencer a los médicos de que estaba rehabilitado, gracias a su alto coeficiente intelectual de 145. Sin embargo, una vez libre, su odio reprimido hacia las mujeres, especialmente hacia su madre, lo llevó a convertirse en uno de los asesinos seriales más notorios de Estados Unidos.
¿Qué crímenes se le atribuyen a Edmund Kemper?
Entre 1972 y 1973, Edmund Kemper cometió al menos 10 asesinatos, incluyendo a seis jóvenes estudiantes, su madre y una amiga de ella. Sus primeras víctimas fueron dos adolescentes que hacían autostop cerca de la Universidad Estatal de Fresno. Con un estilo meticuloso, las llevaba en su automóvil, las asesinaba y posteriormente las desmembraba, a menudo guardando partes de sus cuerpos como trofeos.
La prensa lo bautizó como “El asesino de colegialas” porque sus víctimas eran, en su mayoría, jóvenes universitarias que pedían aventón para llegar a clases. Kemper aprovechaba su apariencia de hombre tranquilo, educado y de gran estatura, medía 2.06 metros, para generar confianza en ellas antes de atacarlas.
Lo más perturbador fue descubrir que Kemper practicaba necrofilia y canibalismo con algunas de sus víctimas, mostrando un grado de frialdad y perversión que lo convirtió en un caso de estudio dentro de la criminología moderna.

California en shock
La ciudad de Santa Cruz vivió en estado de paranoia durante los meses en que los asesinatos ocurrieron. Universidades advirtieron a sus estudiantes que no aceptaran aventones y las autoridades desplegaron operativos especiales, sin saber que el responsable era un hombre que incluso se relacionaba con policías locales y frecuentaba bares donde charlaba con ellos.
¿Qué pasó con Edmund Kemper, “El asesino de colegialas”?
En abril de 1973, tras asesinar brutalmente a su madre y a una amiga de ella, Edmund condujo hasta Colorado, desde donde llamó a la policía para confesar sus crímenes. Fue detenido sin resistencia y su confesión detallada permitió cerrar múltiples casos de mujeres desaparecidas.
En noviembre de 1973, fue sentenciado a ocho cadenas perpetuas consecutivas y actualmente permanece recluido en la Prisión Estatal de California, en Vacaville. Hasta hoy, Kemper sigue vivo y ha colaborado en entrevistas y estudios criminalísticos, convirtiéndose en un “caso modelo” para entender la mente de un asesino serial.
Dato curioso
Edmund Kemper fue uno de los entrevistados por el FBI para desarrollar los primeros perfiles criminales de asesinos seriales. Sus declaraciones fueron tan claras y detalladas que inspiraron posteriormente series y películas, como la popular “Mindhunter”.